Una reconocida institución bancaria de Latinoamérica, con una amplia red de sucursales y una fuerte orientación al servicio, ha venido impulsando iniciativas estratégicas para elevar la experiencia de sus clientes en atención presencial.
Con un enfoque especial en segmentos de alto valor, la entidad buscaba equilibrar eficiencia operativa, personalización y percepción positiva del servicio en sucursal, manteniendo altos estándares de calidad.
- La gestión de filas para clientes de distintos segmentos.
- La necesidad de ofrecer una atención más ágil y priorizada a clientes de alto valor, sin generar fricción ni complejidad operativa.
- La falta de visibilidad en tiempo real sobre el impacto de los cambios implementados en la percepción del cliente.
- La dependencia de procesos manuales para ordenar y priorizar la atención.
El reto no era solo reducir tiempos de espera, sino mejorar la experiencia desde el primer contacto del cliente con la sucursal.
Uno de los líderes de la institución bancaria compartió su valoración sobre la iniciativa:
“Felicitaciones al equipo de gestión de filas por este logro tan significativo para la experiencia de nuestros clientes en sucursales. Sabemos que aún estamos en un proceso de estabilización y mejora continua, pero conocer estos resultados nos motiva y nos confirma que vamos por el camino correcto como equipo.”
Este feedback interno se convirtió en un respaldo clave del valor que la automatización inteligente aporta tanto a la experiencia del cliente como a la operación.
Este caso de éxito demuestra que automatizar la gestión de filas con inteligencia artificial no solo ordena la atención en sucursal, sino que transforma la experiencia del cliente de forma tangible y medible.
Con Q-Flow, esta institución bancaria logró priorizar mejor, atender con mayor agilidad y obtener información clave para seguir evolucionando su modelo de atención, reforzando su compromiso con la excelencia en experiencia del cliente.